Las palabras que callo se me acumulan en la cabeza y poco a poco me van asfixiando, preciso abrirles la puerta y no me basta con un papel. Exteriorizar significa exteriorizar, en el total sentido de la palabra y eso es lo que tengo intención de hacer. No importa que no guste, no importa si no hay comentarios, esto es solo una especie de charla con el psicoanalista, un ejercicio de descarga que hago público. Algunos se aburrirán, algunos sentirán compasión, o quizás vergûenza ajena, no lo sé, sea cual sea el caso... sientánse en total libertad de pasar de página. (Y sepan disculpar tanto ego)

domingo, diciembre 11, 2011


Y cómo aprender a escuchar el silencio si no hay alivio... Mi mano tensa araña el blanco sin producir viruta. Sombras y brillos me saludan tras las persianas mientras me ahogo en el vómito de lo nunca dicho. La nostalgia promete retorno pese al agobio, rayos y culebras en la radio y el absurdo deseo seguir siendo, seguir intentando exprimirle tinta a este loco corazón...

1 comentario:

Javier Herque dijo...

Nada hay más absurdo que esconder, entre cenizas, la huella de las palabras. Continuaré acercándome a tus virutas, me gusta el olor de esa madera que sirve para tallar sueños.

Beso.